Eduardo León Zamora / EDUCACCIÓN

Este artículo iba a tratar sobre la huelga magisterial, pero desistí. Este artículo tratará sobre un amigo mío, futuro ingeniero. Será de interés para entender la extraviada política salarial docente en el gobierno de Kuczynski.

Desde hace más de diez años, cuenta entre mis buenos amigos un docente y colega del Cusco, cuyas competencias profesionales, espíritu creativo, honestidad y bondad me causaron, desde  que lo conocí, la mejor de las impresiones. Cuando compartí con él un año de trabajo en el MINEDU me di cuenta que trabajaba con un profesional excepcional.

Venía con una experiencia rica y comprometida como profesor rural. Era uno de esos maestros cuya presencia en una escuela abandonada en un rincón de los Andes transforma la vida de las niñas y los niños que tuvieron el privilegio de tener un maestro de primer nivel, privilegio que debería ser un derecho para cualquier estudiante. Su trabajo en aquel pueblo no sólo tuvo impacto en los niños y niñas, sino también en las familias y la vida de la comunidad.

Más adelante, su interés genuino por la educación y sus deseos de desarrollo profesional lo llevaron a ocupar un puesto de especialista de primaria en una UGEL de una provincia de su región. En ella nuevamente, su calidad profesional y humana permitió que, rápidamente, se le reconociera y valorara entre los colegas docentes.

Luego, su gran capacidad autodidacta lo llevo a especializarse en un tiempo brevísimo en TICS y se convirtió, inesperadamente, en especialista regional del conocido proyecto HUASCARÁN. Allí trabajó, arduamente, ayudando a sus colegas a avanzar en estos nuevos territorios de las computadoras y las tecnologías de la información.

Finalmente, llegó al PEAR (Proyecto de Educación en Áreas Rurales) en el MINEDU, donde ingresó a trabajar, a través de un concurso, como especialista en el sub-componente de Currículo y Materiales Educativos. Lo que más me impresionó en ese período fue su gran capacidad para trabajar con otros maestros y maestras. A él le tocó encargarse del distrito de San Juan de Putina en Puno. Allí, los docentes se destacaban por su una actitud negativa y obstruccionista a cualquier intervención del MINEDU. Pero, este especialista fue allí y, “mágicamente”, después de su primera intervención, el profesorado de este distrito eran los más entusiastas de todo el proyecto. Recuerdo, claramente, en una capacitación regional en Puno, que sus docentes se me acercaron y me pidieron que “de ninguna manera se cambiara a su especialista de Putina”. Cuando entré a ver su taller, comprendí por qué era tan valorado. Como formador docente tenía una relación empática con sus colegas, construía el saber pedagógico con ellos de manera horizontal y estimulante, les aportaba, de manera enriquecedora, con sus conocimientos, su experiencia y su pensamiento creativo. No está demás decir que  parte de su “alumnado” de este período se convirtieron en la vanguardia docente del distrito y hoy se desempeñan en programas e instituciones que impulsan la mejora educativa. Ese fue el efecto de su trabajo de formación.

 Sin embargo, a pesar de sus aportes al trabajo en el MINEDU fue sacado de allí, porque lo tomaron como chivo expiatorio para exculpar a su jefa inmediata de sus errores. De esta manera, mi amigo volvió a su tierra, pero siguió trabajando en las aulas, como especialista de UGEL y como especialista regional.

En el intermedio, aparece la Ley de Reforma Magisterial (LRM) que encuentra en este maestro a uno de sus más decididos defensores. Creía que la LRM era la oportunidad para el desarrollo profesional del magisterio nacional. Y confiaba en que la situación de maestros y maestras, por fin, tenía futuro. Así que ingresó a la carrera magisterial, con una maestría a cuestas; ubicándose en la escala 6.

De esta manera, mi amigo  colega empezó a sentir que, por fin, alcanzaba un salario digno y merecido en su trabajo como maestro de aula. Pensaba que su dedicación constante en los estudios, que eran muchos y permanentes, tenía sentido y recompensa. Con esta convicción, animaba a sus colegas a ingresar a la Carrera Pública Magisterial y los estimulaba a concursar en las evaluaciones con confianza y esperanza.

Trabajos van, trabajos vienen. Más adelante ingresa a trabajar en la Estrategia Nacional de Soporte Pedagógico. Allí, gracias a su dedicación y lucidez, logró que una de las provincias más pobres del Cusco, en el plazo de un año, se ubicara en el primer lugar de la región en la ECE, superando a la provincia del Cusco. Este hecho, lejos de promoverlo a un mejor puesto, lo convirtió en objeto de celos y envidias; haciendo que fuera sacado, incomprensiblemente, del programa en el marco de una gestión que valora la efectividad, las evidencias y los resultados.

A inicios del año 2017, la aprobación de la modificatoria de la LRM, ocasiona un gran malestar entre el profesorado. Súbita e incomprensiblemente, su salario es rebajado. El congreso fujimorista decide lesionar los derechos de los docentes con el respaldo de PPK, quien se había comprometido en su campaña con mejorar la situación del magisterio. La ley 30541 es promulgada. Y las reglas de juego para maestras y maestros, nuevamente, se alteran. Cuando todo el mundo suponía que la LRM, por fin, se convertiría en el marco para la carrera magisterial, el congreso y el gobierno patean el tablero y se burlan del profesorado. Su retórica de estabilidad jurídica para las empresas privadas no tiene equivalencia para la estabilidad jurídica del trabajo docente.

Para remate, esta modificación de la LRM afecta, principalmente, a uno de los sectores del profesorado más preparado, más receptivo de las nuevas políticas educativas; y más comprometido con un proceso de mejora en la educación, es decir, a docentes de las escalas más altas. De esta manera, con una decisión estúpida e irracional, el Estado prepara las condiciones para la emergencia de un movimiento magisterial defraudado y dispuesto a luchar. Obviamente, nuestro profesor también se siente traicionado por el gobierno y siente que su apuesta por la LRM no tuvo ningún sentido. Sostiene:

“Ahora la ley 29944 (LRM) ya no tiene sentido, se ha desnaturalizado la meritocracia.”

Lo más sorprendente de todo esto, es que no se escuchan voces frente a esta injusticia. Y quienes opinan en contra y reclaman, no tienen espacio para difundir sus puntos de vista. La reacción del magisterio no encuentra ningún canal de expresión y se va cargando, contenida.

Más adelante, mi amigo decide volver a su plaza en la dirección de una escuela rural.  Pero lejos de ser admitido rápidamente, como corresponde, se le demora largamente el retorno a su cargo, que legalmente le correspondía. Cuando, finalmente, ocupa su cargo y comienza a ordenar su institución educativa, estalla la huelga magisterial.

Unas semanas antes, mi amigo profesor me confiesa que está pensando en la posibilidad de retornar a la universidad para terminar su carrera de ingeniero, que había abandonado cuando decidió ser profesor.

“Yo quería hacer un doctorado. Pero, ¿Para qué? Para ganar sólo 300 soles más. No tiene sentido. Me toma el mismo tiempo que terminar mi carrera de ingeniería. Y como ingeniero, tengo un futuro asegurado para mí y para mi familia. Estoy pensando seriamente en eso.”

Obvia e interesadamente, lo traté de persuadir de que no pensara así, que no perdiera las esperanzas, que él era un profesor brillante y que no podíamos darnos el lujo de perderlo.

Cuando empieza la huelga, nuestro maestro, es uno de los primeros que se pliega. Él se siente identificado con algunas de las demandas; pero, especialmente, se siente traicionado.

 “La metida de pata de PPK es disminuir las escalas, poner vallas muy altas para las escalas superiores y disminuir plazas de concurso para el ascenso de escalas.”

Su visión sobre esta lucha magisterial y el proceso que siguió es clarísima:

“Esta huelga es producto  de la inoperancia de la DRE y UGEL. Todo surgió por la disconformidad en la selección de acompañantes pedagógico en los programas presupuestales. El gobierno regional, por querer meter a su gente, indignó a la comunidad magisterial. Resultado de ello, suspendieron al Director de las UGELs de Cusco y Canchis. Luego el SUTE regional, se aprovechó del descontento del magisterio, y convocó a una huelga nacional.”

Por supuesto, además de la modificatoria de la LRM hubo otros factores que precipitaron la huelga como el malestar docente por su situación económica. Desde hace mucho, académicos como Teresa Tovar o Sigfredo Chiroque han insistido en la necesidad de subir el piso salarial docente a 2000 soles. También está el temor desatado frente a la inminencia de la evaluación de desempeños docentes que no ha tenido una campaña suficientemente clara y convincente por parte del MINEDU. Adicionalmente, la situación precaria de docentes contratados que abandonan, permanentemente, un trabajo que ni siquiera les permite subsistir. Todo ello ha sumado más leña al fuego de la ira magisterial.

La lectura del MINEDU y del gobierno sobre la huelga es equivocada. Todo lo que ha hecho hasta ahora es enfurecer más al magisterio y hacer que una huelga regional se extienda a otras áreas geográficas. En primer lugar, se demoró incomprensiblemente para empezar el diálogo. En segundo lugar, decidió negociar con el CEN del SUTEP que no tiene ninguna legitimidad. En tercer lugar, planteó que aumentar el piso salarial era imposible por problemas presupuestales; mientras que le entregaba a KUNTUWASI millones de dólares por compensación (Tampoco ese pago estaba presupuestado, ¿verdad?). En cuarto lugar, no se le ha ocurrido derogar la 30541, con lo que se volvería a recuperar la estabilidad jurídica, por un lado, y la confianza de un sector del profesorado. En quinto lugar, amenaza con despidos. En sexto lugar, insinúan que el MOVADEF y el CONARE están detrás de la huelga magisterial (oyendo las insinuaciones de Patria Roja, su socio). Y, en sexto lugar, declara el Estado de emergencia.  ¿Alguien puede creer que hay vocación de diálogo en el MINEDU? Bueno, el magisterio no lo cree.

“El MINEDU debería llamar a los 14 SUTER que impulsan la huelga y dialogar con ellos, incluyendo al CEN del SUTEP. Creo que así tendría más herramientas para negociar y encontrar soluciones”

Mi amigo agrega…

“La huelga las dirigen los SUTER. El CEN del SUTEP ha perdido legitimidad y contacto con las bases desde hace 3 años. El gobierno cometió un error al acordar negociar sólo con ellos desde el inicio de su gobierno.”

Esa decisión, a mi juicio no fue nada inocente. El gobierno sabía que firmar un acuerdo con un sindicato débil y deslegitimado, lo exoneraba de enfrentar los problemas de fondo.

En relación a los vínculos pro-senderistas con los que se pretenden asociar a la huelga, dice:

“No hay vínculos con el MOVADEF. Hemos deslindado claramente con ellos. Mi aporte fue ayudarles a encausar un poquito por la línea de la reflexión y construir manifiestos políticos, más que insultos y otros temas.”

En ese contexto, nuestro docente ha recibido amenazas de muerte, por un lado; y amenazas de que no se le permitirá el retorno a su cargo por haberse sumado a la huelga. Costos de una lucha transparente y firme. En efecto, su denuncia directa y su rol activo en las redes sociales le ha granjeado enemigos.

Finalmente, El MINEDU y el gobierno van manejando la huelga con medidas que se mueven entre un diálogo sin propuestas y medidas confrontacionales. La ministra de educación está ahora mismo en Cusco, en circunstancias muy poco favorables para sentarse a conversar.  Los ánimos están muy caldeados.

Es posible que, finalmente, la huelga acabe, pero todo lo construido en los últimos 10 años en el sector educación se vaya a perder. Los docentes, por primera vez, se habían aliado a las políticas educativas con la intención de que la educación mejore; y, en efecto, hubo mejoras (por lo menos, así lo proclama el MINEDU y se reconoce desde diferentes puntos de vista).

Los últimos gobiernos han afirmado que se está desarrollando una reforma educativa en el país, pero se han olvidado que son los maestros y maestras el corazón de cualquier cambio educativo. Sin ellos no es posible mejorar la educación. Lección olvidada. Ahora todo lo que quiera hacer el MINEDU, le costará el doble de esfuerzo y con mucho menores posibilidades de efectividad.

Una vez más, el Estado peruano nos demuestra que nunca se ha decidido a apostar por el magisterio. Cuando vivimos años de cacareada bonanza económica, no se quiso hacer ninguna de las necesarias modificaciones a la ley en el tema de las remuneraciones. Cuando había mejores condiciones económicas y un discurso superlativo sobre la excelente situación del país, nuestros docentes siguieron viviendo pobres, cargados de deudas y estresados.

Hoy la excusa es que estamos a las puertas de una de las cíclicas crisis que afronta el país y que el Estado no cuenta con recursos. ¡Mentira!. Este gobierno tiene otras prioridades y no quiere resolver los problemas. Dicen que todavía estamos mejor que otros países de la región. ¿Ah, sí? Entonces que mire a Bolivia y a Ecuador; y que tome su ejemplo. ¡Qué invierta más en educación!; ¡Qué invierta más en nuestros maestros!; ¡Qué invierta más en la infancia!

Mi amigo profesor, a pesar de todo, no pierde un atisbo de esperanza y cree que puede hallarse una solución al conflicto…

“El magisterio pide un compromiso político del 2018 al 2021: El aumento del piso salarial de una UIT. Esa meta puede ser lograda, incluso en el próximo gobierno. Con eso, levanta la huelga en el acto.”

La LRM, aún con sus limitaciones apuntaba a promover el desarrollo profesional docente, a estimularlo en su carrera y a atraer a lo mejor de la juventud a las filas de la docencia. Se ha fracasado. Hemos fracasado. En vez de alentar a nuestros profesores, estamos desmotivándolos y forzándolos a tomar medidas extremas. Ya no hay forma ni argumento para retener a nuestros maestros y maestras más talentosos.

Esta semana, el Estado ha perdido a un brillante profesor cusqueño. Sus clases de ingeniería han comenzado esta semana en la UNSAAC. Seguramente, tendrá un futuro profesional de primer nivel en su nueva profesión. Pero quienes trabajamos en el campo de la educación lo extrañaremos. Y mucho.

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Eduardo Leon Zamora
Licenciado en Educación Primaria y magíster en Investigación Educativa. Trabaja como consultor independiente en diversos temas educativos: Currículo, formación docente, políticas educativas, EIB, Educación Ciudadana, Educación Inclusiva, Afroeducación, Educación para la Diversidad Sexual, Evaluación y Metacognición. Estudió en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano de Chile. Ha trabajado en La Casa de Cartón, en el colegio Madre Admirable de El Agustino, con los Huch´uy Runa del Cusco, KALLPA, TAREA, MINEDU, UNICEF, USAID/PERÚ/SUMA. Actualmente, trabaja en una investigación con el CISE-PUCP sobre el desarrollo de la identidad afroperuana; y con GRADE, sobre los «Efectos de la ECE en las prácticas docentes».

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