Sesiones de clase, un mal innecesario

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«Puedo brindarles una linda ilusión con las apariencias de la verdad... o una verdad con las gratas apariencias de la ilusión» Tennessee Williams

Luis Guerrero Ortiz / EDUCACCION

Solo tenía 10 minutos para iniciar la clase y ya habían corrido 7. Marta se apura. Ha seguido todos los pasos indicados en la fotocopia de la sesión de aprendizaje que eligió para hoy: dialogó con sus niños sobre las cajas de materiales, les preguntó cómo organizarlas mejor, les dijo que la clase era justamente para eso y ahora tocaba acordar dos normas a observarse durante la sesión. Como solo le quedaba un minuto, ella no más las propuso y listo. Concluida la primera parte.

Ahora tenía 70 minutos para la segunda. ¿Qué había que hacer? Ah sí, aquí dice que los niños deben abrir las páginas 12 y 13 de su libro de comunicación. Hay que leer la imagen que está ahí. Les pregunta luego qué han observado. Anota sus respuestas en la pizarra. Ahora tocaba pasar a grupos. Felizmente en el libro están las indicaciones de lo que deben hacer. Copien después el mapita de araña en su cuaderno, les dice. Luego que lo han hecho les pregunta qué se necesita en el aula. Sus alumnos le responden, pero Marta ya está pensando en lo que sigue, que es hacer un museo de materiales con todos los que hay en el salón de clases. Una vez que el museo está hecho, les pregunta cómo podríamos organizarlos mejor y qué cartelitos se podrían hacer. Los niños responden, ella anota en un papelote, tal como se indica en la sesión. Para que apuren sus respuestas, Marta les da varios ejemplos. Los niños copian.

El tiempo vuela. Marta lee nuevamente sus indicaciones. Allí dice que debe pedirles ahora que se agrupen, que hagan los carteles en grupo y que dibujen un croquis que proponga dónde ubicar cada tipo de material. Se supone que debe pedirle a los grupos las razones de su croquis, pero no hay tiempo para eso. Cuando concluyen, Marta elige uno y les dice, ¿está bien este no? Ahora les pide que ubiquen los materiales en el lugar del aula que indica el croquis.

Uf, se acabó esta parte. El cierre, al fin. Tiene 10 minutos. Ok, aquí dice que debo preguntarles qué hicieron, cómo y para aprender qué. Los niños hablan, mientras Marta chequea si no falta ningún paso más antes de terminar la sesión. Ah sí, acá dice que debo decirles que ha sido importante para mí saber qué les gustaría aprender. En ese momento recuerda que esa pregunta no estaba indicada en la hoja de la sesión y nunca la hizo. Bueno, no importa, lo dirá igual. Fin de la clase.

  • Buen día señorita Marta
  • Buenos días señor director
  • Veo que ha utilizado una sesión de aprendizaje
  • Sí señor director, se llama “Cómo organizaremos nuestra aula”
  • ¿Y para qué ha sido esta actividad?
  • Para que aprendan a organizar mejor los materiales
  • ¿De qué área curricular es?
  • De comunicación, para tercer grado
  • Ah, ¿y no han aprendido algo de comunicación?
  • Bueno, sí, también
  • ¿Y qué han aprendido del área de comunicación?
  • No recuerdo el indicador
  • ¿Y has evaluado si lo lograron?
  • No señor director
  • ¿Y por qué?
  • La sesión no dice que debo evaluarlos
  • ¿Y cómo sabes que han aprendido?
  • Porque he hecho todo lo que me indicaba la sesión
  • Pero tus niños, ¿qué han demostrado saber?
  • Bueno, todos han participado señor director
  • Pero, ¿qué aprendieron de comunicación en concreto?
  • Ahorita le traigo la hoja de la sesión, ahí dice el indicador
Foto: iProfessional.com

La profesora Marta se ha esforzado por seguir al pie de la letra la sesión de aprendizaje que le fue entregada ya hecha, con la indicación de que la use. Ha abreviado algunos pasos para que la actividad dure exactamente los 90 minutos que están previstos, pues ya antes sus monitores le han llamado la atención por emplear más tiempo en alguna parte de la secuencia y no quiere que vuelva a ocurrir. Pero en lo esencial, Marta siente que cumplió con todo.

La actividad que ha realizado es sencilla, entretenida y útil, no cabe duda. La secuencia que ha seguido, además, es sumamente ordenada y lógica. Más aun, todo parece indicar que a sus alumnos les agradó. El resultado práctico –un aula mejor organizada- ha sido incluso beneficioso, nadie podría discutirlo. La profesora, sin embargo, no tiene una idea clara de lo más importante: para aprender qué se ha hecho todo eso. Tampoco sabe, en consecuencia, cómo podría comprobarlo y, lo que es peor, cree que no tiene que hacerlo, porque no hay ni una línea en la sesión que recibió que mencione la palabra «evaluación».

La sesión que ella usó plantea la tarea de organizar los materiales educativos del aula como un pretexto para llevar a los alumnos a hacer lectura de imágenes, pues ha sido pensada para el área de comunicación. Marta no lo recuerda y confunde el medio con el fin, creyendo que todo lo que han hecho es para que el aula esté más ordenada. Naturalmente, los niños han tenido que interpretar las imágenes del libro y el croquis, pero después de todo, esos han sido solo algunos pasos de una serie bastante más larga cuyo resultado concreto fue de otra naturaleza. Marta, además, recordemos, los abrevió para que el tiempo le alcance.

Ahora bien, la lectura de imágenes es algo que tiene directa relación con una de las tres capacidades de la competencia LEE DIVERSOS TIPOS DE TEXTOS ESCRITOS. La lógica es muy sencilla. Una persona que sabe leer, puede recuperar información de cualquier tipo de texto que llegue a sus manos –incluyendo imágenes- además de interpretarla y discernir su contenido. Esas son las tres capacidades que un buen lector debe aprender a combinar cada vez que lee algo. ¿Lo tendrá claro la profesora? ¿Sabrá que a lo largo del año, en cada trimestre, deberá crear numerosas oportunidades para que aprendan a hacer las tres cosas mientras leen?

Todo parece indicar que no. Esta sesión –como todas las sesiones- se detiene en apenas un detalle de una capacidad. En este caso, se detiene en la lectura de imágenes, uno de tantos aspectos de la capacidad de obtener información de un texto escrito. Las demás sesiones del paquete que corresponde a la Unidad Didáctica para 3r grado se enfocan en indicadores específicos de otras capacidades y otras competencias. Como la orden que ha recibido la maestra es que desarrolle las sesiones tal como están y en los tiempos asignados, toda su atención está puesta en las actividades que allí se describen y se limita a aplicarlas ajustándose al plazo.

Que eso servirá para que los niños aprendan algo, es algo que cree que está sobreentendido y que seguramente ocurre por el solo hecho de hacer lo que allí se les indica. Por eso, cuando el director le pregunta ¿qué han hecho para que notes que aprendieron?, ella responde «porque todos han participado». Y cuando el director le dice, ¿pero qué aprendieron de comunicación?, Marta le responde que mejor le lee el indicador de la sesión. Es decir, a dónde conduce el aprendizaje de un indicador u otro –cuál es el mar donde desembocan estos pequeños ríos y cuándo les enseñará a navegar en él- es algo que Marta no cree necesitar saber, pues su trabajo consiste solo en aplicar las sesiones de clase que les llegan ya hechas.

Aclaremos las cosas. Las llamadas «sesiones de aprendizaje», clases desarrolladas sobre aspectos muy específicos de las diversas áreas curriculares, que el Ministerio de Educación ha venido produciendo y poniendo al alcance de los profesores en todo el país, fueron concebidas originalmente como una ayuda, no como una imposición. Tampoco fueron pensadas para que les sean útiles a todos los profesores del país, sino solo a aquellos docentes que no llegaba a tener una idea muy clara sobre el tipo de secuencia didáctica que requería la enseñanza de las competencias del currículo, a pesar de los ejemplos proporcionados por las Rutas de Aprendizaje. Si las sesiones ya desarrolladas les ilustraban mejor el camino a seguir para programar sus clases, en buena hora. Podían utilizarlas si deseaban, como quien ensaya una manera de trabajar diferente siguiendo un guion, o podían diseñar su clase por su propia mano siguiendo ese modelo.

Tan cierto es esto, que la propia Resolución Ministerial 627-2016, que contiene las normas y orientaciones para el desarrollo del año escolar 2017, cuando habla de la implementación del currículo en el numeral 5.3, dice textualmente que «la implementación a iniciarse en el año 2017 en las instituciones educativas focalizadas contará con herramientas curriculares» y que se pondrá a disposición de los docentes «modelos de programaciones anuales, así como unidades y sesiones de aprendizaje para orientar el proceso de enseñanza-aprendizaje y la evaluación formativa en el aula». Poner a disposición un conjunto de insumos orientadores es muy diferente a decir que esos insumos son de uso obligatorio.

Pero si aún tienen dudas, la misma Resolución Ministerial 627 señala en el numeral 6.1.2, cuando se refiere a los compromisos de gestión escolar, que «el uso de los materiales educativos (textos escolares, cuadernos de trabajo u otros) distribuidos a las IIEE por el Minedu es obligatorio y se debe prever en las programaciones curriculares (Unidades didácticas y sesiones de aprendizaje)». En otras palabras, el uso de textos, material didáctico y equipamiento que el ministerio entrega para uso de los estudiantes sí es obligatorio y lo dice de manera explícita. Es más, dice que deben incluirse en la planificación de clases. Pero –mucha atención- según la norma, los modelos desarrollados de planificación de clases, denominados sesiones de aprendizaje, no tienen la categoría de «materiales educativos» sino de «herramientas curriculares». Más claro, imposible. Quien diga lo contrario, está desconociendo las disposiciones oficiales dadas al más alto nivel y confundiendo a los maestros.

En los hechos, sin embargo, todos sabemos que las sesiones les llegan a los docentes con la indicación de uso obligatorio. Y muchos maestros, como Marta, las aplican al pie de la letra, aunque no terminen de entender el por qué ni el para qué de las actividades y la secuencia que proponen. La fantasía de Marta, la de creer que por el solo hecho de haber participado en la organizado el aula del modo como allí se indica, sus niños ya aprendieron, es la misma fantasía que impulsa a los promotores de su uso obligatorio. Creen que su aplicación masiva va a producir el efecto mágico de mejores aprendizajes a gran escala, así el docente no sepa cómo interactuar con sus alumnos durante el proceso para hacerlos pensar y producir ideas, y tampoco sepa cómo ni en qué momento evaluar su desempeño para verificar si realmente aprendieron.

La Organización de Estados Iberoamericanos reunió el 2009 a un conjunto de investigadores para que expliquen las claves del desarrollo profesional docente en América Latina. Denisse Vaillant, señaló por ejemplo que los modelos de formación en servicio impulsados en la década de los noventa «fueron diversos y se acompañaron a menudo de documentos de apoyo para los docentes con contenidos para cada grado y para cada área, y sugerencias de ejercicios y actividades», pero que estos programas «tuvieron escaso impacto en el mejoramiento del desempeño docente, y buena parte de los cambios impulsados no se reflejaron en las prácticas de maestros y profesores, las cuales siguieron obedeciendo a viejos modelos». Fancy Castro, por su parte, ha sostenido que «la visión que ha imperado en torno al quehacer pedagógico en el aula es que éste pasa por cambiar procedimientos, de manera que se institucionaliza la idea de que en la medida que el profesor logre dominar más técnicas será mejor». Bajo este supuesto es que se han tomado medidas para mejorar la enseñanza. No obstante, señala Castro, estas medidas «en la práctica constituye una acción superficial que no modifica lo sustantivo».

A pesar de las evidencias en contra, acumuladas por más de dos décadas, en tiempos en que las políticas de desarrollo profesional docente en el mundo vienen abandonando el modelo prescriptivo, la ilusión de que la obligada replicación mecánica de una secuencia de instrucciones hará el milagro en las aulas, persiste.

En lo personal, estoy convencido de que las sesiones de aprendizaje pueden ser útiles como material de consulta y como medio de ejercitación en un tipo de metodología inusual para el docente promedio, por su carácter inductivo, que parte de hechos o experiencias para construir conceptos y significados a través de la reflexión y el debate. Entonces y solo entonces serían un factor de aprendizaje para el docente. Así fueron concebidas como proyecto. La imposición, sin embargo, como lo ha demostrado la psicología social desde hace más de 50 años, no genera interés ni compromiso sino obediencia y la obediencia es madre de la irresponsabilidad. Si sus alumnos no aprenden, profesoras como Marta dirán que no es su culpa, pues ellas hicieron todo lo que la sesión le indicaba.

No sé en qué parte del trayecto nos salimos del camino y se pervirtió todo, pero ya es tiempo de volver a él. Hemos perdido demasiado tiempo y el perjuicio que estamos causando a los esfuerzos del sistema y del docente por evolucionar hacia un modelo superior de enseñanza, está resultando demasiado alto.

Lima, 07 de abril de 2017

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Luis Guerrero Ortiz
Docente, graduado en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), con estudios completos de maestría en Política Educativa en la Universidad Alberto Hurtado de Chile, y posgrado en Terapia Familiar Sistémica (IFASIL). Es profesor principal en el Instituto para la Calidad de la PUCP y consultor de UNESCO en políticas de formación docente. Socio fundador de ENACCION y de Foro Educativo. Ha sido consultor de GRADE (Proyecto FORGE) y asesor pedagógico en el Ministerio de Educación (Despacho del Ministro). Ha sido asesor en la Oficina de Educación de UNICEF y el Consejo Nacional de Educación; y profesor principal de la Escuela de Directores y Gestión Educativa de IPAE.

19 Comentarios

  1. El hecho precisamente radica en no desarrollar estas sesiones AL PIE DE LA LETRA, si bien es cierto las sesiones brindadas por el MINEDU particularmente para el modelo de servicio educativo denominado como JEC, no necesariamente son la solución a los males que acarrea nuestra educación particularmente en la planificación y el desarrollo propiamente dicho de una sesión de clase, creo que son ciertamente útiles, en la inteligencia de que las mismas tendrán que ser contextualizadas en concordancia a las reales necesidades del contexto en el cual vayan a ser aplicadas…

  2. Estoy de acuerdo con el comentario de Ismael Mamani, las sesiones de aprendizaje del MINEDU se debe contextualizar de acuerdo a la realidad en la cual vayan a ser aplicadas. Son modelos que deben ser utilizadas como ayuda, pero no al pie de la letra porque hay secuencias que están de más.

  3. Si, pues son material de consulta, un gran referente para que el docente prepare sus propias sesiones, esto implica que previamente tienen que ser contextualizadas pero sobre todo analizadas y encontrarle sentido porque fueron pensadas por otros y de esta manera se constituyen herramientas curriculares que permten enfrentar el desafío de desarrollar competencias en los estudiantes, más aún en la coyuntura que nos encontramos estrenando nuevo currículo que aúnque es el mismo enfoque nos damos cuenta que el reto es el aterrizaje en el aula.

  4. A pesar de que las sesiones de JEC sean solo referensiales o guías se nota que han sido elaboradas por “especialistas ” de pupitre; son teóricos, se han empapado de los conceptos de COMPETENCIAS que se llevan a cabo en México, España o Europa y lo teorizan para el Perú; pero ellos no trabajan en aula por eso resultan demasiado descontextualizadas; las sesiones de JEC duran un mes o más y le pones 90 minutos. ¿ Por qué los monitores no demuestran en aula cómo desarrollar una sesión de enseñanza-aprendizaje ?, Es diferente ser espectador que actor.

  5. Las sesiones son sólo un referente y debe ser analizado y contextualizado por el docente, si el docente sólo las copia en su programación y trata de seguir cada uno de los pasos sin haberlo analizado previamente como a mi parecer es el caso que usted indica en su artículo, el maestro está cayendo en un grave error, lamentablemente hay muchos maestros que no sólo hacen esto con el material del MINEDU, sino que compran compendios de editoriales con sesiones listas del grado que les corresponde, o lo copian de otros colegas y nunca toman en cuenta las necesidades de aprendizaje, ni intereses de sus alumnos, ni tienen claro lo que quieren lograr porq todo es copiado. En conclusión, todo material que llegue a manos del docente debe ser leído y analizado antes de su aplicación para ver si es coherente…pero mucho mejor sería que pongan a prueba su propia creatividad.

  6. Las sesiones, son modelos que a lo sumo orientan en la ruta de la misma pero, no ase pueden aplicar al pie de la letra, fundamentalmente porque “nuestras sesiones” deben responder a situaciones significativas para “nuestros estudiantes”, y por ello variaremos en poco o en mucho la propuesta: las estrategias, las motivaciones,el proceso de evaluación que responderán al las características de “nuestros estudiantes y de nosotros mismos, los profesores”

  7. Comentario:Creo que no se debe exagerar con este ejemplo, podria decir que los especialistas de la UGEL donde trabaja Marta, No cumplieron con su trabajo de capacitarlos. Los docentes tienen claro que en cada sesión de aprendizaje, son los indicadores que dan el norte a todas las estrategias y/o actividades de cada Proceso Pedagógico. Me parece un ejemplo que raramente se da en la realidad. Lo que se tiene que hacer es crear los Bancos de Sesiones de aprendizaje en cada IE, porque las sesiones deben ser validadas, hacer una sesión de aprendizaje sin planificarse, sin tener en cuenta el indicador, capacidad y competencia a trabajar, sin considerar los procesos pedagógicos, solo es una Improvisación, disfrazada de antiburocracia.

  8. Aprecio mucho sus comentarios queridos colegas, y créanme que coincido totalmente con la noción que ustedes defienden, de sesiones como modelo y referente que pueden y deben ser adaptadas por el docente en función de las necesidades de sus propios alumnos. En lo que no estoy de acuerdo es en la creencia de que casos como el de la profesora Marta son raras excepciones. En los últimos meses he tenido la oportunidad de trabajar con maestros de Huancayo, Huaraz, Puno y Cusco, y es curiosa la coincidencia: todos se quejan de que las sesiones les llegan no como un insumo referencial o material de consulta, sino con la orden de usarlas sí o sí. Peor aún, testimonian que les supervisan no solo su uso sino el cumplimiento literal de la secuencia y el tiempo asignado. Hasta los colegas del Minedu lo admiten, se llevan las sesiones a las escuelas con indicaciones de uso obligatorio. Esto me lleva a pensar, más bien, que quienes tienen la oportunidad de adaptarlas libremente sin nadie que los presione en contrario, serían más bien la excepción. La profesora Marta, que utilizo de ejemplo, no representa a todos los docentes del país, hay maestros que ni siquiera necesitan las sesiones para hacer sus clases, porque ya lo venían haciendo bien dentro del enfoque y los ejemplos proporcionados por las Rutas les eran suficientes. Marta representa el riesgo que representa para numerosos docentes, hacer uso forzoso de una secuencia didáctica sin entender o sin aceptar plenamente el tipo de metodología en que se han basado sus autores para diseñarlas. Una conducta obligada es una conducta condicionada, y a estas alturas del desarrollo de la ciencia ya sabemos que todo comportamiento inducido por coacción es solo circunstancial, pues la imposición no crea convicciones ni aprendizaje. Bienvenidas las sesiones si son material de consulta y de uso voluntario, si cumplen una función esencialmente formativa, tal como fueron concebidas en sus inicios, mejor aún si son parte una batería de instrumentos de diversa naturaleza que sirvan de inspiración al docente. Pero si continúan gestionándose tal como ahora, me ratifico, el remedio terminará haciendo más daño que el mal que pretendían curar. Gracias por la oportunidad de este diálogo.

  9. Mi estimado Luis, formaste parte de todo este proceso de cambio en algún momento del tramo, cuando viniste a la región San Martín dimos nuestro punto de vista como maestro. El ejemplo de Marta, es cierto es una realidad, pero no es flexsible diseño curricular? El maestro pone lo suyo. ¿No será que algunos maestros se han acostumbrado a que le den todo masticado?

  10. Entiendo que las sesiones del MINEDU. son un referente para contextual izarlas,pero si los docentes demoran todo su tiempo libre en copiarlas y pegar dos o tres sesiones diarias,luego a preparar el material recomendado. Tendrían los docentes dedicarse a tiempo completo para desarrollar sus propias sesiones y preparar su material ese es el problema TIEMPO
    . Es por eso que algunos docentes por facilismo prefieren copiar y pegar las sesiones hechas que existen en las redes o que se venden en CD,en los mercados que se dedican a este rubro.

  11. Ante todo buenas noches, resulta complicado pensar como tal como los que hicieron las sesiones, claro que debo destacar el esfuerzo y las estrategias que son muy interesantes, pero las realidades son distintas, bien dice el lema Todos aprendemos nadie se queda atràs, sin embargo por el tiempo nos limita a las dificultades y necesidades que tienen nuestros estudiantes. El docente es creativo y sobre ello debe contextualizar de acuerdo a una realidad, pero no seguirla al pie de la letra porque el maestro ve necesidades que tiene que solucionar.

  12. Me parece oportuna su intervención señor Guerrero, pero es una pena que muchos directivos, no solo de las instituciones educativas sino especialistas de las UGELs sugieren su aplicación tal y conforme se encuentran editados; Por lo menos eso dicen los docentes de las diferentes instituciones. Y hacen caso omiso cuando quiere se quiere intervenir para mejorar la planificación de acuerdo a su realidad, necesidad e interés de aprendizaje de los educandos. Particularmente a aquellos que hemos venido trabajando de acuerdo a las sugerencia suya, creo hemos venido comprendiendo el Marco Curricular y las orientaciones didácticas de las Rutas; nos gustaría seguir leyendo o escuchando los análisis y reflexiones que hace usted sobre el Currículo Nacional actual.

  13. El 99% coincidimos con las apreciaciones vertidas, es que el Docente esta en el aula y pone las estrategias metodológicas de enseñanza-aprendizaje mas adecuadas al medio y circunstancias teniendo en cuenta a los actores del aprendizaje, el docente contextualiza el contenido programático, dándole significado a los intereses de los estudiantes y necesidades del entorno ; promociona, induce, estimula el conflicto cognitivo, dando lugar al ejercicio del pensamiento, aplicación y transferencia de los aprendizajes. No debemos olvidar los conceptos de flexibilidad dando la libertad que los estudiantes trabajen sus propias procesos cognitivos y conclusiones, Así como la diversificación de los enunciados y/o indicadores, adecuándolos a las distintas aristas del conocimiento que exige la problemática planteada.

  14. Así es es, la sesión sólo es un referente. Una cosa es la realidad y otra lo que se desea lograr. Me refiero a las rúbricas para evaluar el desempeño docente que el Ministerio de educación ha publicado. Esas rúbricas está diseñada para trabajar con estudiantes “robots” predispuestos al trabajo. Pero en un aula cada estudiante es competamento distinto, con necesidades e intereses diferentes.

  15. Las sesiones del MINEDU son solo referentes. Puede ayudar algunas estrategias pero hay que contextualizar. Lo que no estoy de acuerdo es que: Los que elaboraron estas sesiones creo que nunca han estado en aula, porque ¿Cómo es posible que en 90 minitos se pueda ejecutar tremendas sesiones? Me paraece ilógico. Primero que nos demuestren con hechos.

  16. Estas reflexiones deben llegar a aquellos maestros que solo obedecen un mandato,para la gente que conoce un poco de educación y aprendizajes sabemos que no existen modelos de enseñanza; y que esta demás la obligatoriedad que se pretende establecer ojala que aquellos grandes supervisores o controladores de esta arbitrariedad,cambien de parecer y hagan algo mejor,pero lamentablemente estos comentarios no llegan a la señora ministra,ni menos al señor premier, y la prensa sigue sin advertir estos errores fatales

  17. Muy cierto, Lucho. Las sesiones son referentes. Pero es solo un signo de un sistema que está dando los aletazos de una muerte lenta, pero segura, a pesar de la ingente cantidad de recursos que consume. Puesto que hoy en día el aprendizaje ocurre, en cualquier lugar, menos en la escuela y la universidad. Por lo que creo que no urge reformarlas, sino pensar en sistemas alternativos, que quizá están en semilla creciendo en algún lugar. Esa tarea sí es urgente.

  18. Hay algo que debe quedar bien claro, si se debe planificar las sesiones, de lo contrario se seguirá improvisando y no se concretará el aprendizaje. Las sesiones de JEC solo son referenciales y no necesariamente deben seguirse al pie de la letra, en todo caso se podría adecuar o contextualizar de acuerdo a la realidad de los estudiantes, o elaborarse por parte de cada docente. En consecuencia no es que las sesiones sean innecesarias, todo profesional planifica su trabajo y el docente no debe ser ajeno a ello.

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